Luis G.’s Reviews > La Casa de los Espíritus > Status Update
Luis G.
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«Nicolás se estremeció, porque en los gestos del niño había más solicitud y ternura que en todas las caricias que él había prodigado en su vida a cualquier mujer. Entonces comprendió lo que Amanda había querido decirle. “Tengo mucho que aprender”, murmuró. Apoyó la frente en el cristal grasiento […], preguntándose si alguna vez sería capaz de dar en la misma medida en que esperaba recibir».
— Jul 08, 2026 12:05PM
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Luis G.
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«… Trataba de distraerla con la anécdota del fantasma español que se había aparecido a Clara en una sesión de los viernes, […] y le habló de su familia: un montón de locos extravagantes por varias generaciones, de los cuales hasta los espectros se burlaban. Pero Amanda no lo escuchaba, estaba pálida como un sudario y le castañeteaban los dientes».
— 3 hours, 41 min ago
Luis G.
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«Estaba leyendo los sonetos de amor del Poeta, que para entonces ya tenía renombre mundial, tal como lo pronosticara Clara la primera vez que lo oyó recitar con su voz telúrica […]. Especulaba que los sonetos tal vez habían sido inspirados por la presencia de Amanda en el jardín de los Trueba, donde el Poeta solía sentarse a la hora del té, a hablar sobre canciones desesperadas […]».
¡Neruda!
— 3 hours, 46 min ago
¡Neruda!
Luis G.
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«… Había tenido que acomodar su memoria al hecho ineludible de que su casa era un pasadero de gente y, como ella decía, no le alcanzaba el alma para lamentar a todos los ausentes».
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«—Es inútil, Nicolás. ¿No ves que yo tengo el alma muy vieja y tú todavía eres un niño? Siempre serás un niño —le dijo».
— Jul 08, 2026 12:02PM
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«—Es inútil, Nicolás. ¿No ves que yo tengo el alma muy vieja y tú todavía eres un niño? Siempre serás un niño —le dijo».
Luis G.
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«… Donde le presentó a una vieja centenaria que estaba ciega y tenía las manos engarfiadas por el reumatismo, pero que aún tenía voluntad para hacer cestería con los pies. “Si ella puede hacer canastos con las patas, tú puedes tocar la guitarra sin dedos”, le dijo. Luego el jesuita le contó su propia historia».
— Jul 08, 2026 11:13AM
Luis G.
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«Pasaba por la casa como una sombra, daba un beso distraído a su madre [...], comía de pie [...] y luego se encerraba en su habitación a leer o estudiar. Su dormitorio era un túnel de libros, todas las paredes estaban cubiertas desde el suelo hasta el techo, [...] de volúmenes que nadie limpiaba, porque él mantenía la puerta con llave. Eran nidos ideales para las arañas y los ratones».
¿Soy Jaime?
— Jul 06, 2026 02:38PM
¿Soy Jaime?
Luis G.
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«Nicolás tuvo que desistir de sus contorsiones, pero la experiencia le sirvió para convertirse en el joven más popular de la temporada, el rey de las fiestas y de todos los corazones femeninos, porque mientras los demás estudiaban, se vestían con trajes grises cruzados y se cultivaban el bigote al ritmo de los boleros, él predicaba el amor libre, citaba a Freud, bebía pernod y bailaba flamenco».
— Jul 06, 2026 01:08PM
Luis G.
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«… Una torta descomunal de tres pisos, fabricada por un artífice italiano […], que convirtió los humildes materiales […] en una réplica de la Acrópolis coronada por una nube de merengue, donde reposaban dos amantes mitológicos, Venus y Adonis, hechos con pasta de almendra teñida […], acompañados por un Cupido regordete, también comestible […]».
En esta boda, hasta la tarta es «caligulesca».
— Jul 05, 2026 12:12PM
En esta boda, hasta la tarta es «caligulesca».
Luis G.
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«Encontró a Jean de Satigny, a quien no había vuelto a ver desde la infortunada noche en que lo despertó para contarle los amoríos de Blanca, sorbiendo jugo de melón sin azúcar en la única pastelería del pueblo, acompañado del hijo de Indalecio Aguirrazábal, un fifiriche acicalado que hablaba con voz atiplada y recitaba a Rubén Darío».
— Jul 05, 2026 12:06PM
Luis G.
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«El niño Eteban García estaba a mi lado, mirándome en silencio. Había recogido los dedos cortados y los sostenía como un ramo de espárragos sangrientos. No pude evitar las arcadas, tenía la boca llena de saliva, vomité manchándome las botas, mientras el chiquillo sonreía impasible.
[…]
Los dedos cayeron sobre el aserrín, tiñéndolo de rojo».
— Jul 05, 2026 09:42AM
[…]
Los dedos cayeron sobre el aserrín, tiñéndolo de rojo».
Luis G.
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«Jean de Satigny no podía saber que Blanca y Pedro Tercero habían dormido así el primer día que se conocieron y que continuaron haciéndolo cada vez que pudieron a lo largo de esos años, sin embargo, lo intuyó por instinto».
— Jul 05, 2026 09:36AM

