Concentración Quotes

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Erich Fromm
“Estar concentrado significa vivir plenamente en el presente, en el aquí y el ahora, y no pensar en la tarea siguiente mientras estoy realizando otra. Es innecesario decir que la concentración debe ser sobre todo practicada por personas que se aman mutuamente. Deben aprender a estar el uno cerca del otro, sin escapar de las múltiples formas acostumbradas.”
Erich Fromm, The Art of Loving

Erich Fromm
“Cabe ser sensible con respecto a uno mismo. Tener conciencia, por ejemplo, de una sensación de cansancio o depresión, y en lugar de entregarse a ella y aumentarla por medio de pensamientos deprimentes que siempre están a mano, preguntarse «¿qué ocurre?» «¿Por qué estoy deprimido?» Lo mismo sucede al observar que uno está irritado o enojado, o con tendencia a los ensueños u otras actividades escapistas. En cada uno de esos casos, lo que importa es tener conciencia de ellos y no racionalizarlos en las mil formas en que es factible hacerlo; además estar atentos a nuestra voz interior, que nos dice —por lo general inmediatamente—por qué estamos angustiados, deprimidos, irritados.”
Erich Fromm, The Art of Loving

Erich Fromm
“Si uno está concentrado, poco importa qué está haciendo; las cosas importantes, tanto como las insignificantes, toman una nueva dimensión de la realidad, porque están llenas de la propia atención.”
Erich Fromm, The Art of Loving

“La oración interior continua es la constante aspiración del espíritu humano por alcanzar a Dios. Para aprender este dulce ejercicio, es necesario que nos concentremos en su realización y hay que pedir a menudo al Señor que Él mismo sea quien nos enseñe a orar sin cesar. Pero hace falta mucho tiempo para aprender.”
Anonymous, The Way of a Pilgrim

“Comencé intentando individuar la posición del corazón, según la enseñanza de Simeón el Nuevo Teólogo. Cerré los ojos, concentrando todas las fuerzas de imaginación en el corazón. Este ejercicio me duraba media hora, y lo repetía varias veces. Al principio sólo sentía una impresión de oscuridad; pero no tardó en aparecer mi corazón y sentir sus movimientos profundos. Luego traté de sincronizarlos con la oración a Jesús, como lo enseñan los santos Padres Gregorio el Sinaíta, Calixto e Ignacio. Aspirando el aire, dirigía la mirada hacia el corazón y decía: Señor Jesucristo. Y luego, expirando continuaba: ten misericordia de mí. Lo fui repitiendo, primero durante una hora, después durante dos, y posteriormente, gracias al ejercicio continuo, casi todo el día. Cuando se me hacía difícil, o sentía pereza o fatiga, abría de nuevo la Filocalía, y leía en seguida los puntos que trataban de la oración interior, y de nuevo sentía ganas de practicarla.”
Anonymous, The Way of a Pilgrim

“Pasados cinco días comenzó a sentir un calor gozoso en el corazón y un deseo irrefrenable de seguir ejercitando la oración del corazón. La oración le iba revelando su amor a Jesús. A veces le parecía descubrir en su corazón como una luz, que le subía desde el mismo corazón y le iluminaba completamente. Era una llama que iluminaba la distancia, teniendo la impresión de ver en esa misma distancia. Pero cuídate bien de tener tus visiones por revelaciones directas. Tu visión puede explicarse de una forma completamente natural. El alma humana no está ligada a lugares ni a distancias. Puede ver en la oscuridad tanto los objetos cercanos como los lejanos; sólo se lo impide la opacidad de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos e imaginaciones inútiles. Cuando nos concentramos hasta prescindir de estas realidades corporales, entonces nuestra alma, o nuestro espíritu, alcanza su dimensión natural y vuelve a ser ella misma, sin impedimento corporal alguno. Y entonces puede suceder lo que te ha sucedido a ti. Mi difunto staretz me decía haber conocido personas no dadas a la oración, que tenían el poder de ver en la oscuridad y de penetrar en el pensamiento de los demás. Los verdaderos efectos de la oración son otros. Es, sobre todo, una alegría que nadie puede expresar del todo, y que no puede compararse con cosa natural alguna. Las cosas materiales son muy poca cosa si se las compara con las verdaderas sensaciones de la gracia. Lo que pasa es que cuando no tenemos experiencia de estas, las sensaciones sensibles y materiales las identificamos con ellas, y nos parece que son espirituales. ¡Qué error!”
Anonymous, The Way of a Pilgrim